Nuestro colegio

Colegios Diocesanos

¿Quiénes somos?

La Fundación San Vicente Mártir – Colegios Diocesanos, es una fundación pía autónoma, de carácter público, erigida canónicamente por el Excmo. Sr. Arzobispo de Valencia D. Agustín Garcia Gasco y Vicente el 19 de marzo de 1994 e inscrita en el Registro de Entidades Religiosas dependiente del Ministerio de Justicia, con el nº 132 de la sección especial grupo F. 

A tenor de lo dispuesto en el Art. 2 de los Estatutos, la Fundación tiene por finalidad “El apostolado a través de una pedagogía y pastoral educativa basada en los principios de la doctrina católica. Para la consecución de esta finalidad, la Fundación podrá adquirir la titularidad docente, promover, gestionar y asesorar a los Colegios Diocesanos…” Para el cumplimiento del fin fundacional, se cuenta con la actual estructura que intenta dar servicio a los Colegios Diocesanos existentes en la Diócesis de Valencia.

Carácter propio de los colegios diocesanos

En los Colegios Diocesanos educamos desde la pedagogía del evangelio. Queremos niños y jóvenes cristianos educados con los valores del evangelio, desde el diálogo fe-ciencia, fe-cultura. Llevamos a cabo la formación integral de los alumnos de acuerdo con una concepción cristiana del hombre, de la vida y del mundo. Esta formación integral consiste en el desarrollo armónico de todas las dimensiones de la persona ya que, aspiramos a educar niños y jóvenes con un proyecto de vida, felices, porque su vida tiene sentido. El alumno es un ser en crecimiento que necesita ser ayudado, acompañado, guiado; la familia en primer término, y la comunidad educativa, elegida por los padres, tienen esta misión. El objetivo y fin último de los Colegios Diocesanos es ofrecer un modelo de vida basada en el AMOR y materializado en la educación integral. 

Para la consecución de estos retos cada estamento de la comunidad educativa desempeña misiones concretas:

– El titular tiene como misión fundamental dar a conocer y velar por el cumplimiento del Carácter Propio del Centro, haciendo partícipes del mismo a todos los miembros de la comunidad educativa.

– Los profesores como personas y como comunidad, tienen la responsabilidad de la tarea educativa en la escuela; las familias y también la Iglesia a ellos se la confían. Ellos con su acción y testimonio han de favorecer la verdadera educación integral de los alumnos con Jesucristo como modelo de hombre.

– El personal no docente tiene una importante misión como miembro de la comunidad educativa, colabora en el buen funcionamiento del centro con su dedicación y actitudes personales.

– Los padres tienen como misión velar por el cuidado y la educación de los hijos. En esta difícil tarea no están solos. Para ser ayudados eligen el Colegio buscando un tipo de educación, por ello, al matricular a su hijo en un Colegio Diocesano, tienen derecho a exigir una educación cristiana. Los padres con su testimonio y actuar diario deben favorecer la verdadera educación integral de sus hijos, con Jesucristo como modelo de hombre, como camino, verdad y vida.

– El alumno matriculado en un Colegio Diocesano tiene derecho a ser evangelizado, y a la vez es instrumento de evangelización para los demás, tanto dentro de la escuela como en los otros ámbitos en los que se desenvuelve. Educar la persona incluye no solo la formación intelectual, sino la apertura del ser a la trascendencia, que llena su vida de verdadero sentido. Todas las personas tenemos una misión en la vida. Dios con la misión da los dones necesarios para cumplirla Todos nosotros tenemos que facilitar el desarrollo de esos dones para el cumplimiento de la misión.

Un Colegio Diocesano es aquel cuya titularidad ostenta el Arzobispado de Valencia, bien directamente, bien a través de las Parroquias donde están radicados, o bien porque el Pastor de la diócesis, el Arzobispo, es el presidente de un patronato civil o canónico, constituido en virtud de una manda testamentaria o de una Fundación. Se distingue, pues, de los Colegios Públicos que siendo de titularidad pública están financiados totalmente con fondos públicos, de los Colegios Privados cuya titularidad la tiene Congregaciones e Institutos religiosos, y de los Centros privados propiamente dichos que funcionan en régimen de mercado. Así en los Colegios Diocesanos, el titular es, directa o indirectamente, el Arzobispo de Valencia.

Los Colegios Diocesanos de Valencia capital nacen en virtud del interés de un grupo de sacerdotes diocesanos que, hace alrededor de los años 40, se dan cuenta de la importancia de la educación católica en un momento en el que sólo había dos Institutos en Valencia. Se crean, entonces, doce filiales en otras tantas parroquias situadas todas en barrios del extrarradio de la ciudad, cuyos habitantes eran, en su mayoría de clase social baja y, en buen número de ellos, de población procedente de la emigración y claramente marginada. A partir de entonces, la labor social de estos Colegios ha sido ingente. El resto de los Colegios, fueron creados en los pueblos de la Diócesis por los párrocos o cumpliendo la voluntad del fundador o fundadora en un claro interés por garantizar la educación católica en la población; algunos de ellos son ya centenarios y todos son de iniciativa social, ofreciendo así a los padres la posibilidad de optar por un tipo de educación que esté de acuerdo con sus convicciones. La Diócesis de Valencia tiene actualmente 60 Colegios que abarcan desde la Educación Infantil al segundo ciclo de ESO ofreciendo así la educación básica obligatoria. En once de estos Centros, se imparte Bachillerato ofreciendo las distintas modalidades de Bachillerato. En otros once Centros se imparten ciclos formativos. Además hay dos Centros en los que se imparte exclusivamente la educación infantil. Por tanto, el número total de Colegios de la Diócesis de Valencia es de 60. Valencia es la Diócesis de España que más Colegios de titularidad diocesana tiene, con gran diferencia sobre todas las demás, ya que alrededor de un tercio de los Colegios diocesanos españoles pertenecen a la Diócesis de Valencia.

La actividad docente que se realiza en los Colegios Diocesanos es una actividad propia de las Parroquias y en algún caso de fundaciones, siendo estas entidades las personas jurídicas responsables de la actividad que se desarrolla en los Colegios bajo la supervisión y apoyo de la entidad que ostenta la titularidad docente de los Colegios, el Arzobispado de Valencia. En cuanto al origen de sus recursos, todos los Colegios Diocesanos son Centros concertados en los niveles educativos que comprenden la enseñanza obligatoria (Primaria y ESO). En el resto de niveles educativos algunos centros gozan de concierto educativo al ser antiguas filiales o antiguas unidades de patronato. El resto de centros que imparten enseñanzas de educación infantil y tienen continuidad en la enseñanza básica, disponen de concierto singular en esta etapa educativa. En virtud del concierto, el importe del módulo económico por unidad escolar se fija en los presupuestos anuales, diferenciando por un lado los salarios del personal docente, incluida la cotización a la seguridad social, que paga la Consellería de Cultura, Educación y Deporte en nombre y representación de la entidad titular. También se paga una cantidad en concepto de otros gastos. Esta cantidad debe ser justificada por el Centro al final de cada curso. Existe un reconocimiento explícito por parte de la Administración de que todos los Colegios diocesanos son de iniciativa social, que reconoce así el derecho de todos los padres a elegir el tipo de educación que quiere para sus hijos, amparado por la Constitución Española.

Consciente de la importancia de la educación Católica y del elevado número de Colegios Diocesanos, el Sr. Arzobispo creó dentro de la Comisión de enseñanza, un secretariado dedicado al servicio de los Colegios con una misión clara de unificar criterios en el intento de crear un cuerpo único de todos los Colegios diocesanos. Desde el inicio se ha asumido la representación de nuestros Colegios ante la Administración que ya considera al conjunto de Colegios diocesanos como un cuerpo unido, lo cual, a la hora de los diferentes frentes de negociación entablados supone el que se nos tenga en consideración y se nos respete como servidores de la población mas desfavorecida, reconociendo, así mismo la indudable calidad de la enseñanza que se imparte en todos nuestros Colegios. Al servicio de los Colegios se prestan una serie de servicios tales como servicios laborales y contables, jurídicos, de formación y cualesquiera otros que precisa el funcionamiento diario de los centros. También se pretende ofrecer a los padres cauces formativos que colaboren en la educación de sus hijos, para lo que se cuenta con la colaboración de los secretariados de Padres y de Formación de la Comisión de Enseñanza. La formación tiene muy en cuenta una continua profundización y revisión sobre el Ideario Diocesano y el plan de Pastoral que se deben impartir en todos los Colegios.

Ninguno de los puntos anteriores tendría razón de ser si el fin y el objetivo primigenio de la existencia de los Colegios Diocesanos no fuese el de la educación en la fe católica y apostólica. No es posible una educación integral sin una referencia explícita a la trascendencia. Por ello, desde la mentalidad de ser Iglesia Diocesana y desde nuestra identidad fundamentada en la “diocesaneidad” de nuestros Colegios, debemos proclamar que optamos, firme y decididamente por la pedagogía del Evangelio para nuestros Colegios, que se ofrece a todos los estamento de la comunidad educativa de los mismos, porque precisamente, la “diocesaneidad” radica en dejarse educar por el Evangelio de Jesucristo y por educar desde él a profesores, padres y alumnos. Esta misión que se encomienda precisamente a los Colegios Diocesanos debe consistir en velar por la coherencia de la identidad pedagógica y pastoral diocesano-parroquial de los mismos. Dentro del conjunto más amplio de los Colegios religiosos y cristianos, la identidad de nuestros Colegios radica en garantizar un modelo educativo cristiano y diocesano, orientada por el Titular común de todos ellos, el Arzobispo de Valencia, y concretada en los Planes de Pastoral diocesanos, que sigue, su vez, las directrices de la Iglesia Universal.

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